Aunque a veces demos la sensación de parecer un equipo enclenque en el terreno de juego, y que parece que estamos pidiendo la hora desde el primer minuto del partido, no obstante ... qué poco necesita el Sevilla FC para golear al contrario, como se demostró el sábado ante el Almería, con dos opotunidades y media le hicimos tres goles a un equipo que controló el juego y tuvo la mayoría de las oportunidades del encuentro a su favor. Está clarísimo, los éxitos nervionenses este año son producto de tener mucha portería y una descomunal pegada en ataque.

Rodri es un delantero que parece sacado del Himno Sevillista, nunca se rinde, y tiene la casta y el coraje propio del sentimiento blanquirrojo. Ha demostrado ser un perfecto salvavidas sevillista cuando la situación aprieta, recordemos aquella final de copa de juveniles ante el Atletic Club de Bilbao, que sus goles sirvieron para ser campeones cuando más complicado lo tenía el equipo, o su decisiva participación en la salvación de la categoría del Sevilla Atlético cuando éste tenía la soga del descenso al cuello.

En definitiva, que este juvenil en el minuto 93 de partido consiguió un espectacular gol mediante un remate a portería diabólico propio de un Killer de categoría y que le quitó la miel de la boca a los jugadores almerienses, dando al traste con todo el esfuerzo sobrenatural y descomunal que habían realizado los jugadores almerienses para impedir la clasificación Champions del Sevilla FC.
El destino quiso que el triunfo cayera de parte de los buenos, de los que habían sido más honrados. Era imposible desprenderse de la sensación de que los jugadores almerienses no pareciesen estar poseidos por el atractivo de algún refuerzo golosinante de procedencia éxogena a la UD. Almería.
Se dice que es de inteligente saber cuándo aprovechar una oportunidad, pero todavía es de más sabiduría saber cuándo debemos renunciar a una ventaja para no seguir fomentando esa mentalidad infantilista de que "arrieritos somos y en el camino nos encontraremos".
Este año habíamos perdido muchos puntos en los últimos minutos de los partidos, y el devenir estaba en deuda con nosotros ... fuimos recompensados cuando más lo necesitábamos. El futuro nos sigue esperando, no lo desaprovechemos.












