
Nuestro Sevilla se impuso en la noche del sábado a un Zaragoza que apenas se vislumbró en todo el partido. Tuvo una fantástica segunda parte donde mostró un juego que los sevillistas ya ansiaban verlo en el Pizjuán.
Era necesario un cambio así después de lo que se había visto en Mestalla, exigido por la afición principalmente, pero también desde los medios de comunicación, la directiva y la propia plantilla.
Nuestro Sevilla tenía que demostrar ser un equipo sólido y sin dudas dentro del terreno de juego, pero sobre todo ser un equipo ambicioso, un equipo luchador y que sale a comerse al equipo contrario, un equipo que esté dispuesto a luchar por los puestos altos de la liga y por seguir presente en las tres competiciones.
Y el equipo cumplió, se mostró completamente diferente, a la altura de lo exigido, con cierta desconfianza al comienzo, pero sin duda un partido que fue de poco a mucho, con una segunda parte en la que mostró un juego lleno de riqueza, y en la cual no podemos olvidarnos de la goleada conseguida ante el Zaragoza. No solo era importante ganar el partido por lo que representaba, sino también empezar a convencer a una afición que empezaba a verse recelosa desde pretemporada, y parece que lo ha conseguido ... parece que el juego convence, un fútbol con el cual el Pizjuán disfrutó.
Se adelantó nuestro Sevilla en el minuto 7 gracias a un gol de Konko, uno de los mejores del partido. Tras un fallo de los centrales sevillistas, llega el gol del Zaragoza a través de Arizmendi. Pero esto no impide al Sevilla seguir luchando por el partido, todo lo contrario, tras el empate el Sevilla recupera fuerza y solidez, se muestra ambicioso y aumenta en intensidad su juego, es así como Luis Fabiano hace el 2-1 antes del descanso, y posteriormente llegaron el tercero de las botas de Perotti, espléndido, y de nuevo Luis Fabiano para rematar el marcador.
Sin duda hay que resaltar el gran cambio desplegado por el equipo, un cambio necesario para encauzar de nuevo el dinamismo del que siempre en los últimos años ha gozado nuestro Sevilla y nuestro sevillismo.
Sin duda, el sevillismo debe de entender y asumir que los errores bienvenidos sean si de ellos acabamos aprendiendo, y parece que el equipo así lo ha hecho.
No es mi intención defender a Manolo Jiménez ni debatir sus defectos o virtudes, simplemente quiero denunciar el trato que por parte de la prensa deportiva de nuestro país y por parte de la afición sevillista, mi afición, está recibiendo el entrenador del Sevilla Fútbol Cñub, con comentarios muy crueles y desproporcionados que se están escuchando en su contra.
Todos tenemos el derecho de decir lo que pensamos, pero con el cuidado de lo que se quiere decir ya que he podido leer comentarios que me parecen verdaderamente fuertes, y me niego a ello, ya que puede gustar más o menos pero hasta ahora los resultados lo han avalado.
He podido escuchar que Jiménez sigue entrenando al mejor equipo de Andalucía simplemente por ser sevillista o peor aún, por ser amigo de Monchi, el hombre que lo ha apotado todo para hacer de este Sevilla lo que es, un equipo grande. Pero lo cierto es que Jiménez siempre ha cumplido los objetivos marcados, y por eso se encuentra al frente de nuestro Sevilla, ya que con toda seguridad si Jiménez hubiera dejado el equipo el año pasado quinto, el míster sevillista sería otro.
Como todos los sevillistas, yo también tengo mi opinión, puede que unos estén conmigo y otros se echen las manos a la cabeza. Puede que en ocasiones los cambios de Jiménez dejen mucho que desear o que muchos de sus planteamientos no sean correctos, pero lo que nunca desearé es que mi equipo del alma pierda para ver si así ponen de patitas en la calle a Jiménez o dejar de animar en la grada del Ramón Sánchez Pizjuan ... eso nunca!!
Para mí, mi Sevilla es algo mío y que sin duda, como a todos lo que sienten al Sevilla, no me gusta que pierda ni en los entrenamientos, y cuando pierde me enfado, me indigno e incluso se van las alegrías, pero nunca lo dejaré de lado, y si pierde ... al día siguiente me siento más sevillista. Pero sin duda a Manolo Jiménez le deseo lo mejor y no porque me caiga bien, ni siquiera le conozco, sino porque es entrenador del Sevilla Fútbol Club y sus víctorias son alegrías para mí y para todos los sevillistas, la mejor afición del mundo.
